La observación de un fenómeno en condiciones controladas. Es que alguien tenía que probarlo, y los científicos, tal parece, están muy ocupados inventando bombas atómicas.
¿Existe algo más ineficiente que la distribución de libros? Stock ocioso en librerías, lectores que leen cosas que no les gustan, historias que no llegan a quienes podrían disfrutarlas, libros que quedan abandonados en estantes cuando tantas personas se quedan sin poder acceder a ellos.
Por esto, este proyecto propone atentar contra al establishment editorial. Este libro sólo debería llegar a manos de un lector por uno de estos dos caminos: 1) que se lo regalen, o 2) que lo encuentre por una mueca del azar. Porque la amistad, el afecto y el destino que nos une a todos los que tenemos un ejemplar son su única red de distribución.
¿Podrán una cadena de favores y el destino superar a la cadena de distribución tradicional de libros?
Si predomina el sentido práctico y solidario, sí, y este experimento social habrá hecho su
pequeña contribución. Sino, será un triunfo más del egoísmo, inercia de la realidad, conquista del sistema y carcajada de la industria editorial. Y mientras ellos se ríen de nosotros, nosotros reiremos con ellos, y lloraremos por ellos.